Desde hace casi 10 años, Beauflor ha eliminado progresivamente los ftalatos de todos sus suelos vinílicos, actuando de forma proactiva para maximizar la seguridad y la salud de todos sus clientes. Pero ¿qué son los ftalatos?, ¿por qué se utilizan en los suelos vinílicos y cuáles son las alternativas que se emplean hoy en día?
Los ftalatos son un grupo de sustancias químicas (plastificantes) utilizadas para aumentar la flexibilidad y la durabilidad de plásticos rígidos como el PVC (cloruro de polivinilo). Estas sustancias químicas se han utilizado ampliamente en diversos productos de consumo, como suelos, juguetes, mangueras de jardín e incluso artículos de cuidado personal, para hacer que los materiales sean menos rígidos y más fáciles de trabajar.
Los suelos vinílicos son conocidos por su resistencia al agua, su durabilidad y su bajo mantenimiento, pero, sobre todo, por ser un tipo de suelo flexible. Para lograr esa flexibilidad, los fabricantes han recurrido históricamente a los ftalatos como plastificantes clave. Sin plastificantes, el vinilo seguiría siendo PVC rígido (imagine una tubería de PVC), lo que no resulta adecuado para aplicaciones en suelos.
Sin embargo, no todos los ftalatos son iguales. Aunque muchos ftalatos son considerados seguros por los expertos, otros —en concreto los ortoftalatos— han sido señalados como potencialmente perjudiciales para la salud humana y el medioambiente.
Estas preocupaciones se centran en la posibilidad de que los ortoftalatos actúen como disruptores endocrinos, es decir, que puedan interferir en los sistemas hormonales de humanos y animales. Aunque la comunidad científica sigue debatiendo el alcance real de estos riesgos, marcas como Beauflor decidieron actuar de forma proactiva hace ya varios años.
El futuro de los suelos vinílicos es prometedor, con avances continuos en productos libres de ftalatos y en el uso de materiales renovables, manteniendo la salud, la sostenibilidad y la seguridad como nuestras máximas prioridades. El equipo de investigación y desarrollo de Beauflor explora constantemente nuevas alternativas a plastificantes existentes como el DOTP, que permitan reducir aún más el impacto ambiental y mejorar el rendimiento del producto.
Como empresa orgullosamente conforme con REACH, Beauflor cumple plenamente el reglamento de la Unión Europea relativo al Registro, la Evaluación, la Autorización y la Restricción de Sustancias Químicas, establecido para proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los riesgos derivados de las sustancias químicas. Como fabricante de suelos vinílicos, asumimos seriamente nuestra responsabilidad identificando y gestionando los riesgos asociados a las sustancias utilizadas en nuestros productos.
Este enfoque proactivo garantiza que nuestras soluciones de suelos no solo cumplan los estrictos estándares de seguridad establecidos por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), sino que también nos mantengamos un paso por delante, anticipando y abordando posibles preocupaciones antes de que surjan.


Hace casi 10 años, Beauflor se comprometió a eliminar los ortoftalatos de todos sus productos, sin asumir riesgos y manteniendo la salud de sus clientes como máxima prioridad. Tras un amplio proceso de investigación y desarrollo, Beauflor pasó a utilizar una alternativa más segura: el DOTP (dioctil tereftalato).
A diferencia de los ortoftalatos tradicionales, el DOTP es un tereftalato, un compuesto cuya seguridad está demostrada y que no forma parte de la familia de los ortoftalatos potencialmente perjudiciales. El DOTP ofrece todas las ventajas de los ortoftalatos tradicionales —flexibilidad, durabilidad y resistencia al desgaste— sin el riesgo de afectar a la salud ni al medioambiente.
La diferencia fundamental entre el DOTP (dioctil tereftalato) y los ortoftalatos tradicionales, como el DEHP, reside en su estructura química, que influye de forma significativa en su perfil de seguridad. El DOTP es un tereftalato, lo que significa que sus cadenas de carbono están unidas al anillo de benceno en posiciones que permiten una hidrólisis completa y una menor toxicidad. En cambio, los ortoftalatos derivan del ácido ortoftálico, conocido por sus efectos reprotóxicos y otros problemas para la salud.
El DOTP no presenta estos riesgos para la salud, por lo que se utiliza ampliamente en aplicaciones sensibles, como dispositivos médicos y juguetes, donde la seguridad es primordial.